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AGRESIVIDAD

Información para familias

El desarrollo de nuestros hijos es una aventura diaria, llena de ilusiones y sorpresas. Desde la experiencia, uno de los comportamientos que mas sorprenden en nuestros hijos es la aparición de la agresividad.
¿qué son conductas agresivas?
Llamamos conducta agresiva a toda aquella que puede ocasionar un dolor físico a la persona que la sufre: un empujón, un mordisco un arañazo, una torta...
En torno a los 20 meses de edad (edad de mayor incidencia) se muestran las primeras conductas que podemos denominar “agresivas” en nuestros hijos. Son fruto de una conducta heredada que años atrás resultaba necesaria para la supervivencia de la especie. Hoy solo es preciso entenderlas y modificarlas.
La intervención psicopedagógica de esta conducta tiene que ir dirigida tanto para el niño agresor como al niño agredido.
¿Por qué lo hacen?
Aparece de forma instintiva para conseguir un beneficio, es decir, resulta eficaz dar una torta para conseguir la pelota que tiene otro niño. En esta situación el niño no reconoce el sufrimiento ajeno pues su percepción es egocéntrica, no empatiza con el entorno.
La frustración al no poder expresar verbalmente sus intereses hace que muerdan en el juego cuando estan interactuando con otros niños, sin dar apenas tiempo a reaccionar
Las molestias en la boca en los momentos de dentición hace que el niño muerda con la excitación en las relaciones personales.
¿Cómo modificar esta conducta?
De 0 a 1 año los niños van adquiriendo control en sus movimientos y no es extraño para los padres padecer los pellizcos y mordiscos de nuestros hijos. A partir de los 6 meses le miraremos a la cara y con enfado en nuestro rostro le diremos ¡NO! Nuestro hijo apreciará nuestro enfado y lo relacionará con el contacto físico.
De 1 a 2 años los niños golpean por el placer que experimentan con su accion de forma brusca y repetitiva, buscando las características de los objetos que manipulan. Corregiremos esta accion diciendo “guapo”, “suave” sobre el niño agredido, para desviar el sentimiento de desagrado en el contrario y dar una conducta positiva como alternativa a la anterior.
De 2 a 3 años la madurez les permite reconocer la eficacia de sus acciones. Golpear a un niño para conseguir una pala es más rápido y menos frustrante que esperar a que te la dejen. Al niño agresor le preguntaremos “¿a ti te gusta que te peguen?”, “Pídele perdón”, y le separaremos de la situación placentera. Esto es lo que los psicólogos llamamos “tiempo fuera”, sentándole fuera del arenero, sin poder coger la pala. Este tiempo nunca será más de minuto y medio por año natural de niño/a. Al niño agredido le enseñaremos a decir “NO” para indicar que no le gusta que le peguen y a buscar la ayuda del adulto.
¿porqué se repiten las conductas agresivas?
 Por diversión
 Cuando no toleran la frustración al no conseguir lo que quieren de forma rápida
 Por eficacia al conseguir sus objetivos. Fuente utilizada: Paloma Fernández Peña